Micro: Limbos

Escuché el último bip… Susurros de ultratumba me incitaron a seguir una luz brillante y magnética. ¿Qué materia misteriosa se ocultaba detrás del resplandor? Hipnotizado, me sometí a la contemplación de espirales luminosas. Imágenes difusas de mi vida aparecieron delante de mí, combinadas con visiones atroces de sufrimiento. Sentía el impacto de mis acciones pasadas, en carne y hueso… y algo más. Una voz de matiz espectral me habló por fin:

«Bienvenido al infierno que te desearon los demás».

Escribe tu micro en cincopalabras.com: SUSURROS – LUZ – MATERIA – CONTEMPLACIÓN – MATIZ

18 comentarios sobre “Micro: Limbos

    1. No cualquiera te puede enviar al infierno de solo desearlo, tienes que haber cometido pecado de acuerdo con los códigos del bien y el mal. Pero el castigo vendrá de la víctima, aunque no te conozca. Lo usual es recibir un “ojo por ojo/diente por diente”, pero en este infierno recibirías algo incierto, quizá desproporcionado a simple vista, porque no hay mejor juez que la víctima. Así que podríamos recibir un castigo terrible por la menor falta. ¿No tendríamos entonces hasta el más mínimo cuidado de no hacer daño? En todo caso, creo que regiría la ley de las probabilidades y el condenado promedio recibiría un castigo proporcional como resultado de promediar los extremos. Nada de qué preocuparte…

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  1. El último bip y al limbo, y de ahí al infierno deseado por terceros… ¡Ay, amiga, si pudiésemos enviar al infierno a determinadas personas…! Un momento… ¿Y si alguien nos desea el infierno a nosotros también? ¡Pffff! Mejor no… Que sea el Karma el que ponga las cosas en su sitio.
    Como es habitual, tus micros nunca decepcionan.
    Un fuerte abrazo, Paula.

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    1. Como lo veo yo, no cualquiera puede desearte mal, tienes que haber cometido pecado de acuerdo con los códigos del bien y el mal. El diablo, que todo lo sabe, lo único que hará es leer en el corazón de tu víctima el castigo deseado, (aunque no sepa quién es). Ahora podrás decir que el castigo deberá ser justo y proporcionado, pues no, que sea la víctima que decida lo que es justo. Eso es lo macabro, que alguien te puede dar un castigo subjetivo y desproporcionado. Sin embargo, si es así, no tendríamos hasta el más mínimo cuidado de no hacer daño?

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      1. ¿Y donde queda la balanza en manos de la justicia ciega? ¡No es justo! El diablo siempre gana…

        Por cierto… el otro día un vecino me robó el aparcamiento… Creo que eso merece un duro castigo 😈

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        1. Cuidado, que desearle un mal terrible a alguien por encima de lo que se merece es en sí una infracción condenable. Por eso, creo que seríamos justos en nuestras sentencias. Creo que el tema da para un ensayo filosófico, pero me gusta la idea de «democratizar» el infierno.

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